La mañana en Nueva York comenzó con un frío que parecía calar hasta los huesos, pero para Valeria, el verdadero frío era la sensación de estar atrapada entre dos mundos que parecían ir en direcciones opuestas. La tensión acumulada de las últimas semanas se había convertido en una carga pesada que ya no podía ignorar.
Al llegar a la oficina, fue recibida con una noticia inesperada: uno de los socios de Alexander había filtrado información sensible sobre los problemas legales familiares a la pren