Sareth regresó al campamento, la noche ya había caído por completo, tiñendo el cielo de un azul profundo que apenas dejaba distinguir las siluetas de los árboles que rodeaban el campamento. La brisa nocturna movía suavemente las hojas, produciendo un susurro constante que se mezclaba con el crepitar de la fogata en el centro del campamento. Allí, bajo la luz cálida y danzante del fuego, Lucia y las hermanas charlaban animadamente, sus rostros iluminados por la llama y sus gestos llenos de compl