Amadeo se encontraba junto a Aziel, rastreando con paciencia la zona donde pensaban que habían caído Sareth y la bruja. El bosque estaba silencioso, los sonidos eran solo por el crujir de las ramas bajo sus botas y el murmullo lejano del río que se arrastraba con lentitud.
—¿Crees que realmente están vivas? ¿Y si no es Sareth la que está con la bruja? —preguntó Aziel, agachándose para apartar unas ramas. Su voz tenía un dejo de ansiedad; no podía evitar pensar en la reacción de Kael si resultab