Lealtades.
El primer temblor llegó como un latido bajo tierra. No fue ruido, fue sensación. El aire pareció fracturarse, una vibración que le atravesó el estómago y le heló la sangre. La linterna tembló en su mano antes de apagarse con un chasquido.
— ¿Viktor…? —La voz de Selena salió ahogada, como si hablara dentro de agua espesa.
Él estaba unos metros adelante, apuntando su arma al pasillo cubierto de humo. Los muros vibraban, los tubos se curvaban bajo una presión invisible.
Un destello recorrió el tec