Despertar.
El temblor se extendió por el suelo, un rugido sordo que hizo vibrar las paredes oxidadas del complejo. Las luces de emergencia se encendieron una a una, bañando el pasillo con destellos rojos intermitentes.
Leo corrió hacia la puerta principal, buscando cobertura.
—¡Están activando el protocolo de contención! —gritó por encima del estruendo—. ¡Tenemos que movernos ahora!
Damian se adelantó, revisando su arma.
—Hay una salida auxiliar al este, detrás de la sala de reactores. Si llegamos antes d