Fracturas y Facciones.
La sala cerrada no estaba pensada para emergencias, estaba pensada para silencios. No tenía ventanas ni superficies reflectantes.
Las paredes absorbían sonido y luz con la misma eficiencia con la que el sistema del proyecto Alfa absorbía emociones no clasificables. Allí, las voces parecían perder peso apenas eran pronunciadas, como si el propio espacio se negara a conservarlas.
La sesión extraordinaria no había sido convocada por consenso, había sido forzada.
Uno a uno, los miembros del Consejo