Convergencia no Autorizada.
El punto ciego no tenía una forma definida. No era un lugar en el sentido clásico, sino una superposición: capas de infraestructura antigua, residuos tecnológicos y un silencio que no pertenecía a ningún sistema activo.
Allí, donde la red Alfa no lograba establecer jerarquías ni prioridades, el mundo parecía suspendido en una respiración prolongada.
Isela fue la primera en detenerse.
No porque viera algo distinto, sino porque lo sintió.
Una alteración sutil, como un tirón interno que no provení