Cuerpos sin Guía.
El punto ciego no recibía, respondía.
Esa fue la primera conclusión que ninguno de los tres formuló en palabras, pero que se impuso en sus cuerpos apenas cruzaron cierto umbral invisible.
No hubo una puerta clara, ni un cambio abrupto de paisaje. No existió el dramatismo de un límite marcado. Solo una sensación progresiva, casi insidiosa, de que algo había dejado de amortiguar lo que eran.
El sistema del proyecto Alfa no se apagó de golpe, falló de manera desigual.
Damian fue el primero en dars