Error de Coherencia.
El reloj marcaba las siete en punto cuando Isela Valmorán ingresó al vestíbulo de Raven Trading, ajustando la bufanda y saludando a la recepcionista con un gesto automático. Las luces blancas del techo reflejaban el pulido del mármol, los tacones resonaban sobre el suelo como un metrónomo mecánico. Todo estaba en su lugar. Todo estaba correcto.
—Buenos días, Isela —dijo Livia desde su cubículo, levantando la vista de su pantalla.
—Buenos días —respondió ella, sentándose y encendiendo su portáti