Entre Apuntes y Miradas.
El domingo amaneció gris, con la lluvia convertida en un murmullo persistente contra los ventanales. El departamento olía a café recién hecho, y por primera vez desde la tormenta de la noche anterior, el aire se sentía un poco menos denso.
Isela se sentó en la mesa con un montón de apuntes desordenados y su laptop abierta. El lunes tenía un examen de teoría de la comunicación, y aunque intentaba concentrarse, las palabras parecían desdibujarse en la pantalla.
Damian apareció en silencio desde l