El Campus.
El lunes amaneció despejado, como si la tormenta de los últimos días no hubiera existido. El sol entraba por la ventana del departamento, tiñendo de dorado las paredes y arrancando destellos en el cabello aún húmedo de Isela.
Se miró al espejo antes de salir: jeans sencillos, una blusa blanca, el cabello recogido con prisa. Parecía la de siempre, pero sabía que no lo era.
Había una nueva conciencia latiendo en su interior, un pulso constante que no podía ignorar: Damian.
Él estaba junto a la p