Elegir Duele.
La ruptura no ocurrió de golpe, no fue un grito ni un portazo ni una frase definitiva dicha con rabia, fue un desgaste. Una acumulación de silencios tensos, de miradas que ya no se encontraban, de pensamientos que cada uno rumiaba sin compartir porque sabía, o intuía, que hacerlo implicaría cruzar una línea sin retorno.
El eco del colapso de la comunidad aún flotaba en el aire. Isela seguía sintiendo esa presión en el pecho, como si las imágenes no se hubieran apagado del todo. La culpa ya no e