El Origen.
El impacto no fue físico, sino interno. Isela abrió los ojos y descubrió que ya no había suelo ni caída, solo una superficie infinita que parecía hecha de vidrio líquido. Bajo sus pies se reflejaban sus propios pasos como si caminaran sobre agua, pero no había sensación de humedad ni frío. La luz venía de todas partes y de ninguna; era como estar dentro de un corazón gigantesco que latía con su propio ritmo.
Damian se incorporó de golpe, apuntando a la nada. El cañón del arma temblaba en su man