Protocolo Sombra.
Selena bajó la mano que aún apretaba el dispositivo negro y se obligó a respirar hondo. La luz azul que parpadeaba en su palma se extinguió, pero el mapa permanecía grabado en su retina. Tres puntos. Tres vidas que pendían de un hilo y un cuarto movimiento que no reconocía.
El reflejo en la ventana le devolvía la imagen de una mujer que ya no sabía si seguía siendo agente o simple testigo. Había jugado a ser tejedora de hilos invisibles, protectora, infiltrada… pero todo su tejido se estaba des