El Escape.
Isela respiraba con dificultad, apretando el dispositivo contra su pecho dentro de la mochila. Lo habían logrado: Leo y Livia estaban con ellos. Pero el triunfo era parcial; el Consejo seguía allí afuera, acechando, esperando el momento de atacar.
Damian y Leo maniobraron entre los autos estacionados, buscando los más aptos para escapar. Con movimientos precisos y rápidos, lograron abrir dos vehículos: un sedán para Damian e Isela, y un hatchback para Leo y Livia.
—Tenemos que separarnos —dijo