Detrás del Vidrio.
El primer sonido que escuchó fue su propia respiración. Demasiado rápida, demasiado humana.
Abrió los ojos, pero la luz que la rodeaba era un destello líquido, translúcido, como si aún estuviera sumergida en aquel fluido azul que le quemaba los pulmones cada vez que despertaba dentro del tanque.
Intentó moverse, y el aire le raspó la garganta. Tosió con fuerza. Algo pegajoso salió de su boca. Era una mezcla de saliva y de ese mismo líquido que todavía sentía en su piel.
El suelo bajo ella era f