Vincent Hale.
El laboratorio del ala sur siempre olía a sangre.
Ese aroma metálico y dulce que quedaba suspendido en el aire después de cada purga. Vincent se acostumbró hace tiempo, o al menos eso creía. Había aprendido a respirar sin pensar demasiado en cuántos recuerdos quedaban flotando en ese olor.
Ajustó el monitor de control, observando cómo los datos de los tanques se desplazaban en columnas verdes. L-01… L-02… L-07. Su dedo se detuvo allí.
La línea vital de L-07 fluctuaba con un ritmo irregular, cas