Cuando El Peligro Acecha.
El refugio improvisado olía a humedad y metal. El eco de sus pasos sobre el suelo mojado resonaba como un recordatorio de que el mundo afuera no estaba a salvo. Isela sostenía el cuaderno con fuerza, como si su vida dependiera de ello, y cada símbolo que aparecía en su superficie la mantenía al borde de algo que aún no comprendía del todo.
Damian caminaba detrás de ella, evaluando cada rincón del espacio. Sus ojos recorrían las paredes con atención, y cada tanto lanzaba una mirada hacia Isela,