Cazador.
Lograron salir del complejo, y tomaron el primer carro que encontraron. El camino se extendía frente a ellos como una cicatriz brillante, serpenteando entre los edificios derrumbados y los postes apagados. Damian iba al volante, con los ojos fijos en la carretera. A su lado, Leo dormía a medias, el brazo cruzado sobre su pecho.
Isela observaba las gotas correr por la ventana, sintiendo que el agua tenía un ritmo propio. Cada tanto, el dispositivo dentro de la mochila emitía un pulso azul que il