Recuerdos Grabados en Piel.
El sonido del viento era lo único que rompía la calma en la azotea. La ciudad se extendía debajo como un enjambre de luces enfermas, respirando humo y electricidad.
Selena observaba el horizonte, el brillo tenue del Consejo a lo lejos, esa torre que nunca dormía. Cada centelleo blanco era un recordatorio del pasado que la perseguía.
Viktor estaba detrás de ella, en silencio. No hacía falta que hablara; su sola presencia llenaba los vacíos entre los pensamientos.
—¿Sabes qué me dijeron hoy? —dij