Buscándola.
La noche había caído, pero Damian no la sentía como un cambio en el cielo, sino como un peso húmedo que se aferraba a su piel. Caminaba rápido, sin rumbo claro, como si cada paso fuera un intento desesperado de escapar de algo que estaba metido dentro de él, no afuera.
La ciudad le parecía extrañamente deformada: luces estelas, siluetas dobladas por la velocidad de su respiración, rostros sin rasgos. Desde que había perdido la conexión mental con Livia… algo estaba roto.
Algo lo estaba siguiend