Mundo ficciónIniciar sesiónMe levanté antes de que el sol se alzara completamente, con una presión en el pecho que ya me resultaba familiar. El insomnio no era nuevo, pero esa mañana la ansiedad venía envuelta en recuerdos y sensaciones extrañas. El sueño que había tenido —en el que mi madre se perdía en un laberinto sin puertas— me dejó una inquietud latente que no se disipó ni después de una ducha larga y caliente.
Me preparé un café, uno más fuerte de lo habitual. Olivia aún no había llegado y el silencio d






