95. Nombres. Mile
El hospital dio de alta a Lara con condiciones imposibles. Reposo relativo, controles semanales, nada de “situaciones de estrés”. Se rió mientras firmaba, con esa risa suya que no niega el miedo pero tampoco le da permiso. Salió con el saco al hombro y la cabeza erguida, como si la puerta giratoria fuera una frontera que no pensaba volver a cruzar en silencio.
—Nos vemos en la plaza —dijo—. Si no, no cuenta.
La plaza ya estaba viva cuando llegamos. No como otras veces, cargada de bronca o de