79. El día que no quieren que llegue
Amaneció con sol.
Nadie apaga el sol.
Pueden bajar térmicas, cortar barrios, manipular servidores, esconder nombres detrás de fideicomisos y sellos, pero el sol no les responde. El sol no firma convenios. El sol no obedece.
Salimos temprano, con café en termos y coraje en los bolsillos. No era un día para desayunar liviano: era un día para tener el estómago firme. Mientras caminábamos hacia Tribunales, la ciudad parecía en un estado intermedio entre normalidad y alarma. Los negocios abrían más lento. La gente hablaba bajito pero miraba mucho. Algunos nos saludaban con un gesto chiquito, casi secreto, pero lleno de sentido.
Al doblar en la avenida, lo vi:
Damián Valera, en una pantalla gigante de la esquina, inaugurando un “centro de innovación” en un distrito que jamás pisa. Sonreía con esa sonrisa que no llega a los ojos, la misma que usa para administrar el miedo como si fuera un recurso renovable. Hablaba de futuro. En la pantalla se veían drones, luces, gráficos en 3D.
Yo pe