32. Sin señales
Me desperté con la boca llena de sangre y el oído izquierdo zumbando como si tuviera un enjambre atrapado adentro. El olor a humo formaba una especie de pared espesa entre mí y cualquier recuerdo claro. Sabía mi nombre. Sabía el suyo. Sabía que ella había estado conmigo segundos antes del estallido, pero no sabía cuánto tiempo llevaba atrapado bajo aquel pedazo de cielo derrumbado ni si todavía era de noche o ya había amanecido.
Me arrastré entre restos de cemento, vidrios y algo que antes quiz