25. El Filo delo que sigue
Hay mañanas en que la ciudad parece una página en blanco. Hoy no: hoy parecía un contrato con letra chica, una promesa escrita abajo en tinta que alguien puede borrar con la misma facilidad.
Llevé a mi pequeño lobito a pasear antes de ir a la oficina. La calle olía a tierra mojada y a medialunas, el aroma de los panes dulces que prometen familia a quien no la tiene cerca. El perro trotaba con elegancia por la vereda, olfateando lo cotidiano como si quisiese confirmar que seguíamos aquí.
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