10. Líneas cruzadas
La mañana se abrió con un cielo limpio que no engañaba a nadie. En la bandeja de entrada, el asunto decía: “Reunión técnica con proveedor – 10:30”. Tomé mi libreta, el lápiz que uso cuando necesito pensar mejor que hablar, y bajé al piso donde las cosas huelen a cables y a promesas de mantenimiento.
El proveedor, Valdés, tenía manos de mecánico y voz de vendedor. Me sonrió como a una alumna aplicada.
—El generador estaba al día —dijo, apuntando una fecha en un formulario plastificado.
—Esa fech