El grupo llegó al hangar de aviación ejecutiva en menos de treinta minutos, moviéndose con la precisión de un comando. La operación era delicada: la violencia no podía alertar a Ahmed si todavía estaba cerca, y la sutileza era clave para extraer la información.
Tan pronto llegaron al lugar, el abuelo Selim, junto a Elif, preguntaron por un vuelo. Selim, con su impecable traje y su cabello plateado, exudaba la autoridad tranquila del dinero viejo. Elif, vestida elegantemente, jugaba el papel de