El jet privado era una burbuja de lujo aislada del mundo, pero para Senay, era una jaula que se elevaba hacia un destino desconocido, envuelta en el olor acre de la locura de Ahmed.
El vuelo de Senay había sido incómodo. No era solo el miedo a la altura, sino la constante e invasiva proximidad de su captor. Ella no quería a Ahmed cerca, su presencia era un recordatorio físico de la violencia y la traición que la habían llevado hasta allí. Cada vez que sus ojos se encontraban, Senay sentía el im