El viaje hacia las afueras de la ciudad fue rápido y silencioso. Horus conducía su SUV blindado, con Nicolai a su lado revisando los planos del almacén que habían conseguido. En el asiento trasero, Tamer, el hombre que Senay había enviado, era una sombra profesional. No hablaba, solo observaba los espejos laterales y el mapa con una concentración que le daba a Horus una tranquilidad extraña. Sentir el apoyo incondicional de Senay, manifestado en la presencia de Tamer, era un poderoso escudo.
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