La noche había caído sobre Manhattan, envolviendo la ciudad en el frío cortante del invierno, pero dentro del lujoso apartamento, el calor de la chimenea y la anticipación de la noche creaban una atmósfera vibrante.
Senay se veía hermosa. Cuando salió del vestidor, Horus sintió que su respiración se detenía. Había conseguido un vestido espectacular, tal como se lo había prometido a sí misma. Era largo, de un color azul medianoche profundo que hacía resaltar su piel y el brillo de sus ojos. El c