El regreso a Bel-Air fue agridulce para Dilara Arslan. Aunque el viaje a Estambul había concluido con la victoria de una alianza de alto calibre, la prisa de la boda y la humillación de tener que aceptar la elección "indomable" de Horus la dejaban tensa.
El caos se cernía sobre el futuro, y Dilara no podía permitir cabos sueltos. Si bien la fortuna Hassan era seductora, la repentina aparición de Senay y la velocidad del compromiso olían a un plan demasiado perfecto. Su sospecha, siempre aguda,