En cuanto entraron al apartamento, Mateo se fue a su habitación, Ian al baño y el celular de Sofi dio signos de vida. Le extrañó ver quién llamaba.
—Hola, abuela —Atiende sin emoción alguna caminando hacia su habitación.
—Hola, Sofia. ¿Cómo estás?
La voz de su abuela suena melosa y eso hace que Sofi se ponga en alerta.
—¿Qué quieres abuela?
—¿Cómo que qué quiero? ¿No puedo llamar para saber cómo está mi única nieta?
—Nunca llamas para saber cómo estoy —Suelta un suspiro—. Mira, quiero irme a do