Con mucho esfuerzo, dos de los custodios lograron separarlos, otros dos sacaron a Santiago afuera por la parte trasera del resto. Ya que su rostro estaba prácticamente irreconocible; sus ojos morados, su labio roto, un corte en el pómulo izquierdo y los litros de sangre que llovía de su cara, iban a asustar a los comensales.
Los custodios dejaron inmovilizado a Alex en el sofá. Una vez que se calmó, lo soltó para que pudiera sentarse como era debido. Lina lo mira sin comprender lo que había p