Pocos minutos después, el rubio se olvida que lo estaban observando y sonríe cuando sus recuerdos viajan con Sofi y la peculiar noche que habían pasado juntos.
—Ahora esos corazoncitos se ven más grande —habla el morocho, interviniendo en las cavilaciones del rubio. Ian le tira con una engrapadora, la cual Gaby alcanza a tomarla con la mano antes de golpearlo, pero pudo sentir el dolor al agarrarla—. Auch…
—No me jodas, Medina —advierte el rubio.
—Vamos, todo por unos putos corazoncitos. Promet