Una enorme sonrisa se planta en el rostro de Alex al ver que sus chicas lo esperaban en el aeropuerto.
— ¿Cómo se portó mi princesita? —quiere saber en cuanto tomó a Aye en sus brazos.
—Muy bien, como siempre —contesta la niña con supremacía.
— ¿Cómo estás? —se interesa Lina conforme le deposita un casto beso en los labios.
—Ahora mejor —dice devolviéndole el beso provocando que la niña se inquiete.
—¿Vamos?
—¿Estás cansado? —Indaga Lina.
—La verdad es que no. ¿Qué tienes en mente?
—Iremos al r