Ian entra en la estación de policía con una gran sonrisa bobalicona, se encontraba bien, hasta podía decir que feliz por cómo estaban yendo las cosas con Sofi. Pronto la acompañaría a buscar a Mateo y eso le llenaba de expectación. Conocería al fin a ese niño que tanto había sufrido y podía llegar a conocer un poco más a Sofi.
—¿Por qué tenemos que ir con la chica vampiro? —grazna Gaby a su jefe conforme salían de la oficina interrumpiendo las cavilaciones del rubio.
—Porque lo digo yo, Medina, y no me jodas que hoy no es un buen día —contesta su jefe elevando la voz.
—Yo no trabajo con chicas —suelta López.
—Yo no trabajo con chicas raras —demanda Gaby.
—No me toque las pelotas —gruñe Esposito—. López, Alba va a ser tu compañera, y en este caso los quiero a los cuatro trabajando juntos. Medina, Russel, Alba y tú. ¿Les quedó claro?
—Sí, jefe —murmura López.
—¿Te quedó claro, Medina?
—Clarísimo como el agua.
—Bien, busquen a Russel ya Alba, quiero que traigan al profesor —ordena para l