Capítulo 40

Los malditos rayos de sol que se colaban por la ventana de la habitación de Gaby, anunciándole un nuevo día y también, comenzando a molestarlo. Su despertador todavía no había sonado y eso quería decir que era más temprano de lo que se acostumbraba a levantar y de ninguna manera iba a hacerlo antes. Refunfuñando por haber olvidado de cerrar bien la ventana y apretando con fuerza los ojos, alcanzó las sábanas y se tapó hasta la cabeza. Cinco minutos más tarde suena el bendito despertador, vociferando en voz alta para que equivocadamente lo escuche el sol conforme apaga el despertador de un manotazo. Respira tres veces, tratando de que el mal humor no lo alcance, una vez calmado, tira las sábanas a un lado. El hombre tiene una forma muy particular de dormir, eso quiere decir que duerme como Dios lo trajo al mundo, completamente desnudo.

Mira hacia abajo y ve que su mejor amigo estaba más despierto que él.

—Genial, y yo que siempre me despierto solo.

De un salto sale de la cama, camina h
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