Con paso rápido y seguro se encamina hacia el lugar de su propósito. Llega a donde es su espacio de estacionamiento y observa con detenimiento la estúpida Ducatti, se detiene frente a ella con los brazos cruzados y ladea la cabeza entrecerrando los ojos dándole una imaginan un poco diabólica. Después de un minuto, decide qué es lo que va a hacer con la bendita moto.
Con una sonrisa maliciosa llama a la grúa que los asisten a ellos, cobrándose la deuda que le debe el chófer de la grúa, lo insta