—¿Puedo hacerte una pregunta? —habla Mateo cuando el morocho lo hace subir de nuevo al jeep para llevarlo a casa.
—Por supuesto —responde el morocho acomodándose en el asiento del piloto, con el cuerpo girado hacia el niño y un brazo sobre el volante.
—¿Tu dejaste así de golpeado al hombre que lastimó a mi mamá? —quiere saber el niño.
El morocho lo observa por unos segundos no sabiendo bien qué responde; él no lo había mandado al hospital al tipo ese, había sido Ian quien es el padre de corazón