La espera se hizo eterna, per al fin sus padres habían llegado, Sofi había ido por unas horas al descanso, ya que se estaba volviendo loca dentro de la casa sin hacer y, como Ian no quería que anduviera sola, la joven tuvo que esperarlo para que la fuera a buscar y la llevara a casa.
—¡Hola! —grita Sofi esperando la contestación de su hijo.
—Hola, mamá —se apresura el niño hacia ellos.
— ¿Cómo te fue en la escuela?
—Bien, como siempre —contesta con una elevación de hombros.
—Y con la salida con