Sofi agarra los platos de ellos y los hace girar. El de Mateo se detuvo en la porción de jamón y morrón y el de Ian en la porción de rúcula. Éste último arruga la nariz al ver lo que le tocó y escucha a Sofi reírse. La mira elevando una ceja y gira el plato de ella. El cual para en la porción de jamón y morrón al igual que Mateo. Ian sabe que no le gusta el morrón y sonríe con suficiencia.
—No dejes nada —exige, llevándose su porción a la boca, le da un buen mordisco con los ojos cerrados y lue