Ian iba en un taxi con una enorme y estúpida (lo que le diría Gaby) sonrisa en la cara, apreciando a través de la ventanilla del auto la soleada mañana que se reflejaba en la pintoresca ciudad. Estaba yendo a buscar a Sofi ya Mateo. Había hablado con la recepcionista del hotel, preguntándole un lindo lugar para ir a desayunar. La chica le recomendó un restaurante, no muy lejos de la casa de Sofi, con una linda terraza que, según ella, esa mañana era espectacular para desayunar al aire libre, él