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A la mañana siguiente, cuando Olivia bajó al comedor y pasó por el vestíbulo, su corazón se encogió al ver que, efectivamente, su arreglo de flores y la canasta de dulces no habían sido enviados esa mañana. Debía sentir alivio; al fin, la historia terminaría y podrían dejar el dolor en el pasado. Entonces, ¿por qué lloró al ver la mesa del recibidor vacía? ¿Y por qué su café le supo amargo?
Una de las cosas más difíciles que Olivia aprendió en las semanas siguientes fue que no siempre era bueno que te dieran lo que pedías. Ambos se dieron un tiempo para respirar luego de tantas tensiones y dolor. Pensó que alejarse y dejar que las heridas y el dolor de ambos sanaran iba a ser lo que necesitaban.
Pero no fue así.
Olivia tuvo que observar a la persona que amaba desde un punto distante en todos los eventos en los que se encontraban. Si ella había pedido que todo terminara, entonces... ¿por qué su corazón dolía cuando Alejandro la saludaba con un asentimiento y luego seguía su camino? El