.55.

A la mañana siguiente, cuando Olivia bajó al comedor y pasó por el vestíbulo, su corazón se encogió al ver que, efectivamente, su arreglo de flores y la canasta de dulces no habían sido enviados esa mañana. Debía sentir alivio; al fin, la historia terminaría y podrían dejar el dolor en el pasado. Entonces, ¿por qué lloró al ver la mesa del recibidor vacía? ¿Y por qué su café le supo amargo?

Una de las cosas más difíciles que Olivia aprendió en las semanas siguientes fue que no siempre era bueno
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