Algún tiempo en el futuro...
Cuando atravesó la puerta de la cafetería e hizo sonar la campanilla, todas las miradas se dirigieron a la apuesto alfa de abrigo negro que había entrado. El cabello castaño y la sonrisa de dientes brillantes hicieron suspirar a más de una omega. Pero solo una era la afortunada que acaparó su atención. El alfa no se molestó en quitarse el abrigo, solo se dirigió emocionado hasta una conocida mesa de la esquina en donde una omega rubia estaba acomodando sus bolsas de