Olivia no se perdió la enorme sonrisa de su alfa al ser llamado por el apellido de su padre. Sin lugar a dudas en este lugar estaba en casa. Y minutos después estaban de nuevo aparcando frente a la cabaña de los Jones. Las luces estaban encendidas y la casa tenía ese aire a hogar que Olivia sintió la primera vez que estuvo allí.
El corazón se le aceleró cuando vio que la madre de Alejandro abrió la puerta. Seguía siendo una omega hermosa. Su cabello negro enmarcaba sus delicados rasgos y sus de