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—Disculpa por haberte molestado hoy en la mañana.—murmuró Susi.
—No tiene importancia.
—¡Oh, eso es delicioso!—Susi soltó un suspiro cuando las manos del alfa presionaron un punto tenso en su espalda.—¿Vas a quedarte a comer? Aún no le he llevado el almuerzo a tu padre; tal vez él quiera bajar y almorzar en el comedor...
—Susi, no tienes que andarle sirviendo a todo el mundo en esta casa.—Eso molestaba mucho al alfa.—Eres una invitada de mis hermanas, no una mucama.
—Yo no me siento de esa mane