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—¡Espera, aún faltan estas, Alejandro!
Olivia venía arrastrando un pequeño bolso y una enorme maleta.
—Ya acomodé tres de tus maletas en el auto.—El alfa frunció el ceño.—¿Qué más piensas llevar? Solo estaremos allá tres días. Bueno, cuatro, si cuentas el día en auto.
Olivia agrandó los ojos.
—¿Cuatro días?
—¿Quieres dejar algunas cosas...?—Alejandro fue interrumpido.
—¡Por qué no me lo dijiste antes!—Abrió la boca, indignada.—¡Voy a necesitar otra maleta!
Alejandro cerró los ojos y se masajeó