Algún día en el futuro...
Un alfa bastante molesto miró con seriedad al pequeño cachorro rubio de cinco años frente a él.
—No lo volveré a decir, es hora de tus lecciones. Obedece.
El cachorro hizo un puchero y empezó a pisotear el suelo con sus piecitos enfundados en zapatos a la medida que el abuelo Moor le había mandado a hacer.
—¿Por qué tengo que aprender a rastrear conejitos en el bosque, Papá? ¡No somos salvajes! ¡Además, no los voy a matar! ¡Eso es horripiloso, papá! ¿Acaso no sabes lo