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—Creo que estás equivocada, Olivia. Yo sí hice un donativo, pero no de esa magnitud.
—Pero fuiste el único al que le conté de los planes para la expansión además de Patrick y papá.
—¿Estás segura?
Fue entonces cuando Olivia recordó que el día de su conversación con Alejandro, él llevaba la carpeta con los proyectos de expansión y que esta había sido olvidada en el piso de la azotea.
Al día siguiente, se sorprendió al no encontrar lugar para que Carlos estacionara afuera del orfanato. La calle estaba repleta de camiones de carga descargando cajas y cajas de ropa, cunas y camas. Además, unos obreros estaban instalando lo que parecían ser juegos infantiles.
Olivia bajó del auto y buscó a Nani para preguntarle qué estaba pasando. La encontró en el jardín, observando cómo los cachorros tumbaban a alguien en el suelo mientras soltaban chillidos de alegría.
—¿Nani, y ahora qué pasó?
—¡Oh, querida!—Nani soltó una risa encantada.—Este alfa encantador vino muy temprano con camiones de donacione